El día siguiente

Reflecciones sobre el fin de año

Por Isabel Romero

Una vez más hemos llegado al fin este año y al comienzo de uno completamente nuevo. Siendo ecuatorianos, celebraremos este fin de año a lo grande, de la única forma que sabemos, quemando un año viejo o varios junto a nuestros familiares y amigos. Algunos nos quedaremos en nuestras ciudades o pueblos, otros peregrinaremos a las diferentes playas de nuestras hermosas costas.

Cuando vivía en Ecuador, mis celebraciones de fin de año fueron siempre entre familia en nuestra calle de Urdesa quemando el año junto a nuestros vecinos, prendiendo un par de camaretas y lanzando unos cuantos cohetes al aire. Cuando crecí y me mude a Montañita, la celebración se convirtió oportunidad de trabajo ya que fui dueña de un bar y la noche de fin de año era una de las mejores para hacer dinero.

Creo que tal vez una sola vez, mi familia decidió pasar fin de año en Salinas y me acuerdo ir rápidamente al malecón a ver los fuegos artificiales y regresar rapidísimo a la casa para huir de los tumultos de gente (mi papa nunca ha sido muy fan de los tumultos) pero no fue hasta el año pasado que nos tocó estar en Salinas con nuestro velero que por primera vez experimenté lo que un año nuevo en Salinas realmente es.

Sinceramente, estaba emocionada. Viviendo afuera, siempre he extrañado la quema del año y en más de una ocasión he construido mi propio año viejo y hecho mi propia quema junto a mis amigos en diferentes partes del mundo en las que me ha tocado estar. Estaba emocionada de volver a vivir un fin de año en Ecuador y sobre todo en Salinas.

Como estábamos en nuestro velero, decidimos anclarnos al frente de Chipipe como muchos otros botes lo hacen. Pasamos la tarde entre amigos y después de la caída del sol nos quedamos los dos solos en el velero. Mick y yo estábamos súper cansados porque habíamos trabajado toda la mañana en el velero así que tipo 8 pm estábamos luchando por mantenernos despiertos.

Tipo 10 pm los fuegos artificiales empezaron. Nos pareció raro, pensamos, bueno alguien se adelanto un poco. No podíamos creerlo cuando una hora después los fuegos artificiales y explosiones continuaban. Es más nunca pararon desde las 10 hasta las 2 am o mas fue un solo bullicio una sola explosión, lo que no solo nos pareció una exageración pero que le quitó emoción a la llegada de las 12 am. Cuando desapareció la cuenta regresiva y se volvió todo un bullicio?

Desde nuestro bote, veíamos como la gente dejaba ir las populares “wishing lamps” esas lámparas de papel, que la gente piensa que son biodegradables porque son de papel pero no se han puesto a pensar de que dentro de ellas, la mayoría de estas lámparas tienen alambre que demora muchos años en desintegrarse y que pueden causar la muerte a muchos animales. Desde nuestro bote veíamos vasos plásticos flotando , sombreros que decían feliz 2016, entre otras cosas que se les escaparon a los celebrantes.

Para ser sincera ese fin de año en Salinas me dejó un mal sabor en la boca. Vi, como una tradición que puede ser linda y que tiene un mensaje positivo de quemar lo malo y dar la bienvenida a lo nuevo, se ha convertido en una noche de excesos, de queminportismo, de solo disfrutar y no pensar en nada más.

La siguiente mañana fuimos a la playa a ver como se veía. Las personas encargadas de limpiar, junto con la marea alta del mar, ya se habían llevado la mayoría de la basura pero lo que quedaba atrás y nadie recogió, fueron las envolturas de las camaretas y otros explosivos que en su mayoría son plásticos.

Durante semanas después de esa noche de fin de año, seguimos encontrando en nuestras limpiezas de playas de enero, esos restos de esa noche de diversión, una sola noche, puede dejar estragos incalculables en nuestro ambiente.

Las tradiciones son los que nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos pero creo que es necesario adaptarnos y evolucionar con los tiempos, analizar si lo que hacemos es lo correcto y considerar hacer cambios cuando estos son necesarios.

Este fin de año no les pedimos que no se diviertan, ni que cambien sus tradiciones, pero los invitamos a pensar en el día siguiente y en lo que dejamos atrás. Es por eso que los invitamos a ser parte de nuestra campaña #findeañoconsciente y les pedimos que compartan con nosotros en nuestras redes sociales sus buenas acciones del día siguiente, ya sea recogiendo basura o decidiendo celebrar su fin de año de una manera más consciente. El día de los reyes (6 de enero) escogeremos a los ganadores y tendremos premios para el mejor post y la mejor acción.

Únete al cambio y celebra este nuevo año pensando en lo que dejas atrás y empezando un nuevo año dando el buen ejemplo y dejando un mundo mejor para las siguientes generaciones.

 

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