Vida Plástica

Hoy el plástico es parte fundamental de nuestra vida y nos acompaña en casi todos los pasos de nuestro día a día. Cada mañana nos lavamos los dientes y nos peinamos con un cepillo de plástico; casi todos los productos que usamos, comemos y bebemos vienen envasados en plástico; los electrodomésticos, parte de los muebles y los juguetes de nuestros hijos son plásticos; nuestra ropa y accesorios están confeccionados con fibras plásticas; computadoras, tablets, teléfonos, bolígrafos, todos plásticos. De diferentes tamaños, colores y texturas, pero plástico al fin.

El plástico, que por definición, es un material que puede moldearse por compresión y mantener su forma, ha moldeado de igual manera la vida moderna, pero realmente pensamos poco en su origen. Este año el tema propuesto por la ONU para el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio, es “Sin contaminación por plásticos”, así que parece oportuno hablar un poco de su historia y cómo se convirtió en parte de nuestra vida.

En 1850, Alexander Parkes creó, a partir de celulosa de fibras de algodón con alcanfor y alcohol, un polímero que podía ser moldeado y convertido en una película delgada pero flexible, al que llamó Parkesina. Casi dos décadas más tarde, en 1869, John W. Hyatt compró la patente de Parkes y mejoró la producción. Su motivación fue ganarse el gran premio de 10.000 dólares ofrecido por la empresa “Phelan and Collender” a quien encontrara un sustituto al marfil para las bolas de billar que ellos fabricaban. Aunque Hyatt no ganó el premio, su nuevo material llamado Celuloide, fue un invento revolucionario al que la prensa de la época aclamó como el “salvador de la naturaleza” ya que imitaba materias primas naturales como el marfil, el carey y el cuerno de vaca; y poder sustituirlos evitaría la matanza de elefantes y tortugas.  Con el tiempo se hizo muy popular también por ser el primer material flexible utilizado para películas fotográficas y cinematográficas.

40 años después, Leo Baekeland inventó el primer polímero totalmente sintético que podía producirse en grandes cantidades, la Bakelita. Este “material de los mil usos”, como lo llamaron en aquel momento, proveía a la industria de infinitas posibilidades ya que podía ser moldeado para hacer casi cualquier cosa, desde utilitarios hasta artículos de belleza, se podía teñir con diferentes colores, era duro al solidificar, resistente al agua y no conducía la electricidad.

En los años posteriores los nuevos polímeros como Celofán, Vinil, Poliestireno, Poliuretano, etc., permitieron sustituir casi todos los cauchos, resinas y fibras naturales. La palabra “plástico” fue utilizada a partir de 1925 para denominar a estos nuevos materiales. Durante la II Guerra Mundial se inventó el Nylon, como una seda sintética para hacer paracaídas, cuerdas y todo tipo de textiles; el Plexiglás sustituyó al vidrio en las ventanas de las aeronaves; y el Neopreno sustituyó al caucho natural.  Después de la guerra el plástico tomó el lugar del papel y el vidrio en los empaques y envases; de la madera en los muebles y juguetes; del metal en las tuberías, etc. Para la segunda mitad del siglo XX, los plásticos se habían apoderado del mundo entero y estaban aquí para quedarse …para siempre.

Cada plástico que ha sido fabricado aún existe; está en uso, en un vertedero o en la naturaleza.

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¿Cómo sucedió que este “salvador de la naturaleza” y “material de los mil usos” se convirtiera en el desastre ecológico que son los plásticos actualmente? La respuesta es sencilla: Los señores Hyatt, Baekeland y sus sucesores, idearon y crearon el plástico como un material para hecho durar, que fuera resistente y difícil de destruir. El problema surgió en el momento en que se nos ocurrió hacer cosas DESECHABLES con un componente de estas características.

El plástico es un material que la naturaleza no puede asimilar, no fue pensado para degradarse, sino todo lo contrario. Nuestra forma incorrecta de usarlo es lo que ha causado la situación que estamos viviendo ahora: ríos de botellas y fundas plásticas, el agua que bebemos contaminada con fibras sintéticas, animales marinos muertos de inanición por tener el estómago lleno de plástico, islas de basura del tamaño de países enteros flotando en los océanos, etc.

Los científicos calculan que, si mantenemos el ritmo actual de consumo de plásticos desechables, para 2050 los océanos van a tener más plástico que peces.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para evitar esta situación?

10 pasos para comenzar a vivir una vida menos plástica.

  1. Di no a los sorbetes plásticos. Pide tus bebidas #SinSorbetePorFavor.
  2. Evita el uso de botellas desechables. Lleva siempre tu termo y llénalo en tu casa o lugar de trabajo.
  3. Lleva contigo fundas reusables.
  4. Si habitualmente pides café para llevar, ten tu propia taza reusable.
  5. Cuando pidas comida para llevar, lleva tus propios recipientes.
  6. No uses cubiertos desechables, ten siempre a mano los tuyos, no cuesta nada lavarlos después de usarlos.
  7. Compra productos con menos empaques.
  8. Compra pan en la panadería, normalmente viene en fundas de papel.
  9. Utiliza rasuradoras con hojas remplazables en lugar de rasuradoras descartables.
  10. Colabora en las limpiezas de playas, esteros y ríos.

¡Rechaza lo que no puedas reusar!

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Imágenes de objetos encontrados durante las limpiezas de playa en Ecuador.

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